lunes, 30 de agosto de 2010

EL NUEVO YERNO...del 2010





EL NUEVO YERNO del 2010
Un muchacho, tocó a la  puerta de la casa de su novia. Tuvo el tino de abrir el Padre de la  muchacha
- ¿Qué desea, jóven?
- Pues, verá usted, vengo a  hablar con usted.
- Bueno, pues, pase jóven, vayamos a la sala y  ahí me cuenta de qué quiere hablar conmigo.
¿Y bien?
El jóven,  todo decisión, respondió:
- Mire usted, vengo a comunicarle que a  su hija y a mí nos gustaría compartir nuestras vidas, nos queremos  casar.
El señor sonrió.
- Pues está muy bien eso de que se  casen, pero cuénteme, muchacho, ¿ya cuenta con un salario digno para poder  sustentar a mi hija y los hijos que vengan?
El jóven, con todo el  aplomo del mundo, contestó:
- Mire, aunque soy Ingeniero titulado,  no gano mucho. Sin embargo, su hija me ha comunicado lo que ganan su  distinguida esposa y usted. Por lo cual, confío en tener una pequeña ayuda  de ustedes para poder pagar el teléfono, el agua, la luz y el  supermercado.
Un poco sorprendido por la respuesta, el Padre, hizo  otra pregunta: 
- Bueno, ¿y piensan comprar un apartamento o una  casa? ¿O prefieren tener un alquiler..?
El jóven, con mirada inocente,  contestó:
- Si antes le pedí una pequeña ayuda para poder ir  viviendo, hemos pensado que, como esta casa es muy grande y pueden vivir  perfectamente dos matrimonios, no es necesario comprar o alquilar  departamento o casa. Deseamos vivir en esta casa con ustedes.
El  señor, desconcertado por la actitud del muchacho, continuó con el  interrogatorio:
- Dígame algo, ¿tiene automóvil?
El  jóven, sonriendo, respondió:
- Mire, no tengo coche porque he  estado pensando que si usted tiene tres, para qué vamos a comprar uno más.  Usted nos deja el que les sobra y así no es necesario adquirir  otro.
En ese instante, entró en la sala la Madre de la novia,  quien, mirando primero al jóven y luego a su esposo, preguntó 
cordialmente:
- ¿Se puede saber de qué hablan?
El esposo  respondió:
- Querida mía, qué bueno que llegas, quiero presentarte  al Señor Arbitro, quien pretende ser el futuro marido de nuestra  hija..
El jóoven, desconcertado y molesto, inquirió:
- Oiga,  ¿por qué me llama Señor Arbitro?
A lo que el presunto suegro  reviró:
-Y bueno, grandísimo hijo de p...., ¿cómo demonios  quieres que te llame si hasta ahora lo único que vas a poner en esta casa es el pito?

Saludos